Psicología integradora especializada en apego y EMDR

Encontrarás un espacio donde poder expresarte tal y como eres.

Psicología integradora especializada en apego y EMDR

Encontrarás un espacio donde poder expresarte tal y como eres.

Integradora

Personalizada para tí.

Apego

Centrada en vínculos.

EMDR

Técnica para procesar situaciones de alta intensidad emocional.

Integradora

Personalizada para tí.

Apego

Centrada en vínculos.

EMDR

Técnica para procesar situaciones de alta intensidad emocional.

Filosofía

Para mí lo más importante es ayudar a la persona teniendo en cuenta su estilo personal, sus valores y su contexto socio-cultural. 

Confianza – Compromiso – Pasión

Localización

C/de Alenza, 30. Chamberí, 28003, Madrid.

+34 639 36 20 70

Terapia online también disponible.

contacto@raquelvicentepsicología.es

Integradora

En terapia puedes encontrarte diversos estilos y corrientes. Cada una de ellas se enfoca en ámbitos de la mente diferentes:

Cognitivo-conductual: basada en las conductas y pensamientos presentes intentando cambiarlos a través de las consecuencias que tienen.

Sistémica: basada en el sistema familiar. La función del síntoma tiene que ver con un equilibrio en el sistema familiar o relacional.

Psicoanalítica: basada en el inconsciente. Tenemos impulsos inconscientes que no entendemos y, al hacerlos conscientes, estos cambian.

Estratégica breve: basada en solución de problemas. A través de proponer ejercicios intencionados el síntoma disminuye de forma espontánea.

Apego: basada en los vínculos. La forma de vincularnos depende de cómo se construyó nuestro cerebro dependiente cuando éramos niños.

EMDR: basada en procesamiento de información. Aquellas situaciones traumáticas que no entendemos se quedan pendientes para procesar.

Desde siempre tuve la sensación de que cada corriente podía enseñarme algo importante sobre la psicología. De esta forma, la terapia que realizo es una mezcla de estas corrientes adaptada a la persona que tengo enfrente y a sus necesidades.

Especializada en apego

El ser humano nace con el cerebro incompleto. Sabemos que en los dos primeros años de vida el cerebro aumenta casi el doble en tamaño. Para el bebé estar vinculado en los primeros años de vida es un asunto de pura supervivencia. Para ello hará lo que sea necesario.

De esta forma sabemos que si en un ambiente es necesario no llorar para vincularse el niño dejará de llorar. Si en otro ambiente es necesario gritar para vincularse lo hará sin parar.

Dentro de que cada niño nace con su propio temperamento, los vínculos de los primeros años nos van orientando hacia lo que podemos esperar del mundo y de los demás.

Así, se van desarrollando distintos tipos de apego:

Seguro: siente el mundo como un lugar seguro. Puede expresar sus emociones, poner límites y separarse sin complicaciones.

Inseguro ansioso: siente el mundo un poco inseguro cuando está solo. Suele tener miedo al abandono y tiende a depender un poco de los demás.

Inseguro evitativo: siente el mundo un poco inseguro cuando se vincula demasiado. Suele tener miedo a mostrar vulnerabilidad y tiende a ser independiente y no aproximarse demasiado a los demás.

Desorganizado: siente el mundo inseguro. Tiende a estar alerta y defenderse o atacar. Suele tener miedo al abandono y la vulnerabilidad.
Desconfían, ponen a prueba y sienten mucha culpa por ello.

Saber cómo te vinculas te da muchas herramientas a la hora de relacionarte y entenderte.

EMDR

Eye movement desensibilization and reprocessing (movimientos oculares para desensibilizar y procesar)

Todas las noches cuando dormimos llegamos a una fase que se denomina sueño REM. En esta fase ocurre algo fascinante. De la fase IV de sueño en la que todo está en reposo, de repente, el cerebro comienza a tener mayor actividad o igual que en vigilia. Además nuestros ojos empiezan a ir de un lado a otro.

Esto tiene que ver con que, durante el sueño REM procesamos toda la información que hemos tenido durante el día. Los científicos empezaron a estudiar esto y vieron que estimulando cada hemisferio se produce una comunicación por el cuerpo calloso. Esto facilita el procesamiento de la información.

Cuando ocurre una situación de alta intensidad emocional el cerebro no puede entender en ese momento. Las reacciones son de shock o de emociones intensas. Esto se queda pendiente por entender y, da igual que pase el tiempo, el cerebro sabe que tiene eso pendiente.

Por lo tanto si, por ejemplo, alguien tuvo un accidente de coche de pequeño intentará entender qué pasó de varias formas: sueños, estudiando sobre accidentes, sabiendo qué ocurrió en ese accidente concreto, repitiendo un accidente, siendo especialista en coches etc.

Todo esto lo hace la mente de forma inconsciente para intentar procesar aquello que es difícil de entender.

A través de esta técnica facilitamos el procesamiento de esa situación y disminuímos de forma considerable la emoción vinculada a todo aquello que ocurrió. De esta forma la mente puede descansar y entender.

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